5 pasos para una limpieza facial en casa

Para. Stop. Detén por un momento tu ajetreada vida y hazte esta pregunta: ¿Desde cuándo no te dedicas una hora de mimos para cuidar tu cutis? Una limpieza facial en casa, de esas que te recargan todas las pilas. Si la respuesta te ha sorprendido, este fin de semana es el momento, ¡no lo dejes pasar más! Enciende una vela y pon de fondo tu música favorita. Nosotros te contamos los pasos que debes seguir.

1. Limpieza

Limpiar la piel es el primer paso, ya que eliminando las impurezas conseguiremos que los productos que apliquemos más tarde penetren en nuestro cutis. Si buscas un producto delicado con la piel, elige el agua micelar. Esta limpiará eficazmente la piel del maquillaje e impurezas, al mismo tiempo que le brinda un cuidado integral. Ideal para desmaquillar el rostro, ojos y labios de una forma delicada. Tonifica, hidrata y refresca sin dejar sensación de tirantez ni resecar. 

Si llevas maquillaje, te recomendamos una doble limpieza para arrasar con todos los restos de maquillaje. Primero utiliza un producto de base en aceite para disolver, para utilizar después un gel más jabonoso que finalmente retiraremos con agua. (No te pierdas nuestro post sobre la doble limpieza si quieres saber más)

2. Exfoliación

Vamos a retirar las células muertas del rostro. Por lo que llega la parte más relajante, como si estuvieras en un spa. Abre tus poros con un baño de vapor de agua para preparar la piel.

Aplica un exfoliante en tu cara, cuello y escote con movimientos circulares. Incide en la nariz, barbilla y labios, y ten mucho cuidado con las zonas más sensibles como los pómulos y el escote. No exfolies el contorno de los ojos ni los párpados.

3. Mascarilla

Elige la mascarilla más indicada para tu piel. Existen multitud en el mercado: calmantes, antiinflamatorias, hidratantes, purificantes, anti-arrugas… o para distintos tipos de pieles. ¿Con cuál te quedas? Sigue las instrucciones y tómate tu ratito de relax.

4. Tónico

Tras la mascarilla, llega el momento de cerrar los poros con un tónico antes de aplicar las cremas en nuestro rostro. El tónico refresca, hidrata y restablece el pH de la piel. Además ayuda a equilibrar y preparar la piel para su posterior tratamiento.

5. Hidratación

El paso final, la hidratación. Elige la crema hidratante más adecuada para tu piel (seca, mixta, grasa…). Extiéndela por todo tu rostro y deja que penetre en tu piel. Puedes realizar un masaje para que la piel absorba el producto adecuadamente. Para ello puedes utilizar, por ejemplo, un rodillo facial.

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